Todos los días, sin darnos cuenta, nos sumergimos en un mar de relatos compartidos por nuestra familia, la sociedad, los medios y las instituciones. Estas narrativas colectivas nos rodean y, aunque a veces nos parecen ajenas, dejan una huella persistente en la manera en que nos vemos y nos interpretamos.
¿Qué entendemos por narrativas colectivas?
Cuando hablamos de narrativas colectivas, nos referimos a esas historias, frases hechas y creencias que se repiten en todos los ámbitos sociales. Algunas nacen en el entorno familiar; otras, en la cultura popular, medios de comunicación o círculos laborales. Lo interesante es cómo terminan formando parte de nuestro paisaje mental y le dan estructura a nuestra percepción cotidiana.
Las narrativas colectivas son marcos de sentido que ofrecen explicaciones, legitiman comportamientos y marcan límites sobre lo que se considera posible, deseable o aceptable.
A veces ni nos detenemos a cuestionarlas. Resultan casi invisibles, pero su poder está ahí, presente en frases como:
- “Así son las cosas aquí”
- “Ese tipo de personas nunca logra mucho”
- “El trabajo debe ser duro para valer la pena”
- “El éxito solo llega a unos pocos”
- “Siempre hemos hecho las cosas de esta manera”
¿Nos resulta familiar? En nuestra experiencia, todos hemos crecido bajo el manto de este tipo de afirmaciones.
El proceso de internalización: cómo adoptamos estas narrativas en el día a día
Nadie nace con ideas fijas sobre sí mismo. Desde pequeños, escuchamos y absorbemos lo que otros dicen sobre nosotros, sobre el mundo y sobre el futuro. En ocasiones, las narrativas colectivas se nos presentan de forma implícita: nos damos cuenta de lo que se espera de nosotros por la forma en que nos miran o nos hablan. En otras, la adopción es explícita: nos enseñan abiertamente cómo debemos comportarnos o sentirnos.
Casi todo lo que pensamos de nosotros mismos alguna vez fue dicho por alguien más.
Estos relatos, repetidos día tras día, comienzan a mezclarse con nuestra voz interna. Lo que antes era un “dicen que”, con el tiempo se transforma en un “soy así”. Así se construye la autopercepción: desde afuera hacia adentro, casi sin darnos cuenta.

El espejo social: cómo impactan estas narrativas en la autopercepción
La autopercepción es ese “espejo” en el que nos observamos cada día. Sin embargo, ese reflejo rara vez es puro. Casi siempre está teñido por voces externas que, con el tiempo, internalizamos como propias.
Las narrativas colectivas pueden limitar o expandir nuestra visión acerca de lo que somos capaces de lograr. Cuando el relato dominante es de escasez, dificultad o exclusión, es fácil que experimentemos inseguridad, miedo o sentimientos de no ser suficientes. Por el contrario, cuando nos rodean historias de confianza, cooperación y posibilidad, crecen la autoestima y la percepción de autonomía.
Algunos efectos concretos en la vida diaria
- Sentimientos de inseguridad ante nuevos retos, por historias que enfatizan el miedo al fracaso.
- Elección de carreras, relaciones o formas de vida en función de lo “normal” o socialmente esperado.
- Tendencia a no levantar la voz o expresar emociones, si la narrativa dominante considera impropio mostrar vulnerabilidad.
Incluso las aspiraciones y los sueños quedan condicionados por la fuerza de estos relatos.
Las emociones como termómetro interno
Aunque solemos pensar que la autopercepción es algo racional, en realidad, las emociones están muy presentes en este proceso. Ante ciertas narrativas colectivas, sentimos miedo, rabia, vergüenza o alegría. Estos movimientos internos actúan como señales de cómo estamos dialogando con esas voces ajenas.
Podemos preguntarnos: ¿Qué emoción surge cuando me repito lo que “se dice” en mi entorno? Si es miedo, tal vez estamos frente a una narrativa limitante. Si es calma, es posible que nuestro relato interno esté alineado con nuestro deseo auténtico.
¿Es posible transformar la influencia de las narrativas colectivas?
En nuestra experiencia, sí podemos cambiar la relación con estos relatos. No se trata de ignorar todo lo que proviene del entorno, sino de desarrollar una mirada más consciente y menos automática.
El primer paso es detectar qué relatos resuenan en nuestro discurso interior y de dónde provienen realmente.
- Identificar: ¿De quién aprendimos ciertas creencias? ¿En qué contexto?
- Cuestionar: ¿Estas narrativas reflejan nuestra experiencia real? ¿Nos generan bienestar o incomodidad?
- Reemplazar: Construir relatos más amables, flexibles y alineados con nuestro momento vital.
En algunas ocasiones, una simple pregunta puede marcar la diferencia: ¿Esta historia es mía o es ajena?

Reconstruir la autopercepción desde la conciencia
Cuando logramos distinguir entre la voz colectiva y nuestra voz auténtica, damos un paso hacia una autopercepción más libre y honesta. En nuestra práctica, hemos visto que el cambio profundo ocurre cuando nos atrevemos a reescribir, poco a poco, esas historias que repetimos acerca de quiénes somos.
Requiere atención, paciencia y un toque de valentía, porque implica desafiar paradigmas heredados e incluso ganarse algunos momentos de incomodidad. Sin embargo, la recompensa es una mayor claridad interna y la posibilidad de decidir, con mayor autonomía, cómo queremos vivir y vernos.
No somos lo que nos dijeron, sino lo que elegimos creer de nosotros mismos.
Conclusión
En definitiva, las narrativas colectivas nos atraviesan y moldean nuestra autopercepción diaria. No son ni enemigas ni aliadas incondicionales; simplemente existen. El poder radica en darnos cuenta, en preguntarnos de dónde vienen y si realmente hablan de nosotros. Cuando desarrollamos esta consciencia, recuperamos la capacidad de elegir qué relatos nos definen y cuáles dejamos ir. Así, paso a paso, nos acercamos a una vida más genuina y congruente con nuestro ser.
Preguntas frecuentes sobre la influencia de las narrativas colectivas
¿Qué son las narrativas colectivas?
Las narrativas colectivas son historias, creencias y discursos compartidos socialmente que nos ofrecen marcos para interpretar la realidad y guiar nuestro comportamiento. Suelen transmitirse de generación en generación o de grupo en grupo, y forman parte de la cultura, la familia, la escuela, las empresas y los medios de comunicación.
¿Cómo influyen en la autopercepción diaria?
Las narrativas colectivas influyen en nuestra autopercepción porque actúan como "lentes" a través de los cuales nos miramos y valoramos. Determinan qué consideramos posible, correcto o deseable, así como lo que creemos merecer. Si no las cuestionamos, pueden limitar nuestros sueños o reforzar nuestra confianza, dependiendo de su contenido.
¿Puedo cambiar mi autopercepción fácilmente?
Cambiar la autopercepción no suele ser un proceso instantáneo, pero sí es posible. Requiere atención consciente, cuestionar los relatos ajenos y reconocer cuáles ya no nos representan. Con paciencia y práctica, podemos construir una voz interna más compasiva y auténtica.
¿Las redes sociales afectan estas narrativas?
Sin duda, las redes sociales amplifican y aceleran la circulación de narrativas colectivas. Cada día nos exponen a multitud de historias sobre éxito, belleza, fracaso o estatus, lo que puede influir positiva o negativamente en nuestra autopercepción, según la calidad de esos relatos y cómo los interpretamos.
¿Cómo identificar narrativas colectivas negativas?
Podemos identificar narrativas colectivas negativas cuando reconocemos discursos que nos limitan, nos hacen sentir poca cosa o refuerzan estigmas y prejuicios. Un buen indicador es la incomodidad o malestar emocional al repetir una frase instalada en nuestro entorno. Preguntarnos si ese relato realmente nos sirve es un primer paso para liberarnos de su peso.
