Persona sentada frente a un espejo tocándose el corazón con suavidad

En la búsqueda de una vida más amable con nosotros mismos, muchas veces creemos que la autocompasión es tan sencilla como repetir frases positivas frente al espejo o ignorar nuestros defectos. Sin embargo, en nuestra experiencia, practicar la autocompasión auténtica es mucho más profundo y desafiante. Al intentarlo, abundan las trampas que suelen pasar inadvertidas. Hoy queremos compartir las equivocaciones más frecuentes para que podamos identificarlas y avanzar en un camino de autoaceptación real.

Confundir autocompasión con autolástima

“Si soy compasivo conmigo, me vuelvo débil”. Esta creencia suele aparecer con fuerza. A veces llegamos a pensar que practicar la autocompasión es sentir pena por uno mismo, excusarnos o sumergirnos en el papel de víctima. Esto es un error.

La autocompasión no se trata de sentir lástima por nuestra situación, sino de acompañarnos activamente en el dolor sin dejar de reconocer nuestro poder personal. Cuando caemos en la autolástima, dejamos de responsabilizarnos por nuestro bienestar y nos instalamos en la pasividad.

No somos víctimas de nosotros mismos, somos compañeros de nuestro proceso.

Buscar eliminar emociones incómodas

Otra confusión frecuente surge cuando practicamos autocompasión con la intención de hacer desaparecer el sufrimiento de inmediato. Pensamos que, si somos compasivos, la tristeza, la culpa o la frustración deberían irse rápidamente.

Esto nos hace ignorar el verdadero propósito: la autocompasión es una forma de estar presentes y sostenernos con amabilidad en los momentos difíciles, no de negar o anestesiar aquello que duele. Al querer anular las emociones, terminamos por reprimirlas y, a largo plazo, nos sentimos más desconectados.

Confundir autocompasión con permisividad

En ocasiones, nos encontramos justificando hábitos o conductas poco saludables bajo el pretexto de ser compasivos. “Hoy merezco darme todos los gustos porque he tenido un mal día”, o “no hay problema si elijo no cumplir con mi compromiso”.

Persona relajada en su sala con objetos que representan hábitos saludables y sus opuestos en equilibrio.

Ser autocompasivos no significa abandonar nuestros valores ni caer en la complacencia con actitudes que nos dañan. La autocompasión verdadera es también honestidad con nosotros y el coraje de impulsarnos a mejorar, aunque cueste.

Practicar la autocrítica disfrazada de autocompasión

Puede sonar paradójico, pero a veces creemos que somos compasivos cuando en realidad seguimos siendo duros con nosotros mismos, solo que con palabras más suaves. Por ejemplo, pensamos: “Debería perdonarme por mi error, ¿por qué no puedo?”. Sin advertirlo, nos reprochamos por ser incapaces de perdonarnos.

La autocompasión implica soltar la exigencia de que todo debe cambiar ya, y acompañar nuestras resistencias con paciencia. Juzgarnos por no sentir autocompasión suficiente es simplemente una nueva forma de autocrítica.

Cada paso hacia la autoaceptación es valioso, aunque parezca pequeño.

No conectar con el cuerpo

Enfocarnos solo en pensamientos sin tener en cuenta nuestro cuerpo limita la autocompasión. Nos acostumbramos a razonar sobre lo que sentimos pero olvidamos preguntar: ¿Cómo se siente esto en mí? ¿Dónde está la tensión?

El cuerpo es el escenario donde se vive la emoción, y escuchar sus señales nos ayuda a acompañarnos de manera más integral. Ignorar las sensaciones corporales nos priva de una parte fundamental de la experiencia autocompasiva.

Intentar hacerlo solos siempre

A veces, caemos en la trampa de creer que debemos resolverlo todo por nosotros mismos. Pensamos que si pedimos apoyo, estamos fallando en nuestra práctica de autocompasión.

Varias personas sentadas en círculo conversando y acompañándose en un ambiente cómodo.

Contar con la presencia de otros no solo es válido, sino que también nutre nuestra capacidad de ser amables con nosotros. Reconocer que necesitamos ayuda es una expresión profunda de autocompasión, no una muestra de debilidad.

Buscar resultados inmediatos

El deseo de sentirnos mejor de manera instantánea frecuentemente nos juega en contra. Nos frustramos cuando después de practicar autocompasión varias veces, no vemos los cambios que esperábamos.

La autocompasión es una práctica, y como toda práctica, sus frutos se cultivan en el tiempo y la repetición. Abrazar el proceso, sin presionarnos por mejoras rápidas, es clave para sostenernos en el camino.

No personalizar la práctica

Un error frecuente es intentar seguir al pie de la letra ejercicios o frases universales, sin adaptar la práctica a nuestra propia historia y sensibilidad. Lo que funciona para una persona puede no tener sentido para otra.

La autocompasión es única para cada quien.
Darnos el permiso de probar diferentes maneras y diseñar un espacio propio es parte esencial de cuidarnos auténticamente.

Olvidar la responsabilidad personal

En nuestra experiencia, la autocompasión más profunda incluye responsabilizarnos por nuestro bienestar, nuestras emociones y nuestras decisiones. Si omitimos este punto, corremos el riesgo de quedarnos en la pasividad o la resignación.

La autocompasión genuina implica ser amables, pero también reconocer en qué podemos actuar para transformar nuestra realidad. Así, la autocompasión no nos detiene; por el contrario, nos impulsa a crecer y emanciparnos.

Conclusión

Practicar autocompasión no significa evitar los desafíos o mirar hacia otro lado cuando aparecen errores o vulnerabilidades. Al contrario, es aprender a mirarnos con honestidad, sostenernos amorosamente y, desde ahí, abrir posibilidades de cambio auténtico. En nuestra experiencia, identificar estas confusiones frecuentes permite hacer de la autocompasión un hábito real que, más allá de las palabras bonitas, transforma el fondo y la forma en que nos tratamos cada día.

Preguntas frecuentes sobre autocompasión

¿Qué es la autocompasión exactamente?

La autocompasión es la actitud de acompañarnos con amabilidad y comprensión ante nuestro sufrimiento, errores o limitaciones, sin juicio ni rechazo. Es la disposición de reconocernos vulnerables, conscientes de que la imperfección es parte de la experiencia humana, y ofrecer apoyo interno en momentos difíciles.

¿Cómo evitar los errores más comunes?

Para evitar los errores habituales, sugerimos practicar con honestidad, sin buscar resultados inmediatos, prestando atención tanto a las emociones como al cuerpo, y evitando la autocrítica disfrazada. Es útil personalizar la práctica y permitirnos pedir ayuda si lo necesitamos.

¿La autocompasión es lo mismo que autolástima?

No, la autocompasión y la autolástima son distintos. La autocompasión implica sostén activo y responsable; la autolástima supone quedarse en la pasividad, identificándose como víctima sin buscar alternativas ni cuidar el propio poder de decisión.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Recomendamos buscar ayuda profesional cuando sentimos que las dificultades emocionales superan los recursos personales, o las emociones son tan abrumadoras que impiden la vida cotidiana. La ayuda externa puede potenciar nuestra autocompasión y darnos herramientas para continuar el proceso.

¿Vale la pena practicar autocompasión?

Sí, la práctica de la autocompasión puede transformar la relación con nosotros mismos, dar estabilidad emocional y mejorar la toma de decisiones. Nos ayuda a vivir con mayor autenticidad, resiliencia y bienestar, sosteniendo tanto los desafíos como los logros.

Comparte este artículo

¿Quieres transformar tu realidad?

Descubre cómo aplicar conciencia y autorregulación para generar impacto positivo en tu vida y entorno.

Saber más
Equipo Coaching Integral Hoy

Sobre el Autor

Equipo Coaching Integral Hoy

El autor de 'Coaching Integral Hoy' es un apasionado investigador y escritor dedicado a la exploración de la conciencia y su aplicación en la vida cotidiana. Su interés principal es integrar experiencia vivida, reflexión teórica y práctica responsable para fomentar el desarrollo personal y colectivo. Comprometido con la Base de Conocimiento Marquesiana, promueve la madurez, claridad y alineación ética en individuos, organizaciones y comunidades que buscan un impacto humano positivo.

Artículos Recomendados